Skip to content

El gran reto de las cenas de Navidad de empresa

cómo enfrentar la cena de Navidad de empresa

El “GRAN RETO” de estos días es salir ileso de las cenas de Navidad. Y no es que nos pongamos tremendistas, pero cuando nos llega la invitación al email de la próxima cena de Navidad de la empresa, empiezan a aparecer, como setas en otoño, nuestras emociones.

Y claro, como las emociones son muy personales, hay personas que se inundan de felicidad. Son personas súper sociables, a las que un buen “sarao” les motiva y les ilusiona. Personas que siguen teniendo fe en la humanidad y que consideran que este tipo de salidas de la organización ayudan a los equipos a compartir, más allá de ficheros Excel y planes de acción; momentos personales, divertidos y de distensión.

Luego están aquellas otras personas, que, al ver la invitación animada con renos de colores, empiezan a desprender noradrenalina por cada poro de su piel. Empiezan a sentir cómo los pelillos de la nuca se erizan y cómo cada fibra de su ser se tensa ante la “maldita idea” de una ulterior cena de Navidad con los compañeros.

Son personas, que, a diferencia de las primeras, consideran que estas efusiones de amor, paz y “buen rollito” una vez al año, que no hace daño, son una absoluta necedad, ya que los individuos se visten de lentejuelas, de falsas sonrisas y de brindis con burbujitas de Champagne encerrando en todo ello: malestar, conversaciones no verbalizadas, miedos, desilusión, frustración y, en gran medida, una distancia emocional y profesional difícil de apaciguar con una bonita cena, entremeses y buenos deseos.

Y tú, ¿en qué emoción te posicionas?

Obviamente, no sólo hay extremos. Están aquellas otras almas que no echan fuegos artificiales ante dicho evento empresarial, pero tampoco se hunden en el barro al pensar en cómo hacer que las dos horas y media de cena discurran de la forma más ágil y rápida posible.

Sea cual sea tu perfil, es interesante abordar este tipo de eventos como oportunidades y, para ello, te invito a que te vistas con tus mejores galas y perfecciones tu “Yo coach”.

¿Qué significa tu “yo coach”?

Que uses herramientas del coaching para que estas horas de compartir y divertirse supongan un aprendizaje. Así pues, te detallo los pasos para que tu «Yo coach” esté preparado y abierto a cualquier situación que se dé:

  • Al vestirte para el evento:

Procura estrenar algo. No hace falta algo ostentoso y caro; unos calcetines te despertarán la ilusión de lo nuevo, de lo diferente. Y además de estrenar algo material, empieza a evaluar cuáles son tus pensamientos y emociones ante la idea de juntarte con tu equipo. Sé consciente de los mismos: de qué color son, qué emociones te aparecen, qué sesgos o prejuicios te empiezan a surgir…

  • “Me encantan los valores de la empresa.”
  • “No soporto a mi responsable.”
  • “Esta compañera me ha decepcionado y ha perdido mi confianza…”
  • Evalúa y decide cómo te quieres sentir:

Una vez evaluados los pensamientos, emociones y prejuicios, pregúntate:

  • “¿Cómo me quiero sentir yo hoy?”
  • “¿Qué resultado quiero obtener en estas dos horas y media?”

Con estas preguntas abiertas, te darás la oportunidad de elegir tu propia emoción, de poder decidir al menos cómo te quieres sentir. Además, en la búsqueda de un posible resultado, conseguirás que tu cerebro se ponga en acción, y deseche posibles prejuicios reactivos. Se ponga pues, en modo activo y dispuesto.

  • Al llegar a la cena:

Saluda a unos y a otros y, sólo, observa. Abre los ojos de verdad, tómate un momento para parar y simplemente observar y ver cómo todos aquellos que te rodean, te estén en más o menos medida simpáticos o simpáticas, todos tienen necesidad de pertenecer, de sentir que no son un número más, que no sólo son mirados, sino que también son vistos.

Que muchos cargan con mochilas emocionales que a veces pesan tanto que son incapaces de desprenderse de ellas para poder dejar espacio a las necesidades de otras personas, para poder desarrollar la poderosa y difícil empatía. Y entonces, en el parar, en el observar, en el permitirse escuchar con los ojos, nos desprendemos de nuestros prejuicios y nos permitimos el lujo de vestirnos de vulnerabilidad desde la consciencia de, que los que me rodean, tienen mucho más de mí de lo que en el día a día me permito ver.

  • Conversa de verdad:

Se acercan a ti personas, te felicitan las fiestas, te dicen lo guapo o guapa que te has puesto para la ocasión y entonces, decides barrer este tipo de frases hechas que aportan una superficial nota de actuar desde lo “políticamente correcto” para preguntar. Preguntar de verdad, con interés, con ganas de indagar en el lienzo del otro, con el gorro de explorador y te vuelves valiente y personal. Y entonces: “¿Y tú cómo llevas el máster que empezaste en septiembre?”, “¿Cómo llevas la maternidad?”, “¿Cómo te encuentras después de lo de tu padre?” … y ahí miras a los ojos a la persona, y te das cuenta de que su pupila se mueve, se dilata, su rostro cambia, porque alguien en todo ese año le escuchó de verdad, le puso atención. Y hoy, en una celebración de empresa, tiene su momento de protagonismo, de conexión consigo mismo, de espacio para poder ser y no demostrar.

 

Y así, sales de la comida o cena de Navidad de la empresa con algo valioso, con momentos reales entre personas que invierten gran cantidad de tiempo en hablar de todo y de comunicar nada a través de Teams o Zoom. Sales con esa palabreja que algunos coach usan en demasía: rapport, que no es otra cosa que conexión, con perlas personales que te harán ver y ser visto desde otro prisma, más humano y más vulnerable.

Y cuando llegas a casa, te quitas los zapatos, te sientas en el borde de la cama y respiras el día transcurrido, quizás tenga sentido dar las gracias por vivir en un mundo donde todavía existen las cenas de Navidad de empresa.

Porque son un GRAN RETO pero también son una valiosa OPORTUNIDAD.

CHIN CHIN.

Vanessa Gil

NEWSLETTER

Descubre consejos, tendencias e historias sobre cómo mejorar el rendimiento en tu organización

Los datos que nos facilite mediante este formulario serán almacenados para enviarle información sobre novedades y boletines de la empresa, cumpliendo en todo momento con la normativa de protección de datos. Al marcar la casilla correspondiente y enviar su mensaje, confirma que ha leído y acepta nuestra Política de Privacidad.