“¿Cómo se lo digo?” En todas las relaciones interpersonales, sean familiares, laborales o de amistad, es inevitable afrontar conversaciones difíciles, aquellas que nos generan incomodidad, tensión e incluso miedo.
Estos diálogos complejos no son tan difíciles como pudieras imaginarte, ni representan un obstáculo insuperable en tu vida. De hecho, pueden convertirse en una oportunidad para fortalecer nuestras relaciones con los demás, aclarar confusiones y resolver conflictos de manera madura y asertiva.
Y lo que es más importante: no tenerlas puede tener un impacto negativo enorme. De hecho, según un estudio del Grupo Ackermann International, los trabajadores tardan de media una semana en afrontar conversaciones difíciles en su trabajo, con un coste que oscila entre 7.000€ y 47.000€.
Aquí compartimos algunos consejos prácticos que te ayudarán a encarar y superar las conversaciones complicadas de manera efectiva desde la psicología, con un enfoque empático, cercano y basado en experiencias que te darán resultados positivos.
8 consejos claves para afrontar conversaciones difíciles
1 – Prepárate para la conversación
Tómate un tiempo antes para preparar tu mente. Este espacio es esencial para reconocer tus emociones y aceptar que sentir incomodidad o nerviosismo es natural. A su vez, reflexiona sobre los objetivos que deseas alcanzar, qué quieres comunicar y cuál es tu intención. Piensa en ello: ¿quieres establecer límites, arreglar algo en específico o ponerle un alto a algún asunto?
Cualquiera que sea tu objetivo, practica técnicas de respiración profunda y relajación para calmarte y centrarte. Recuerda: tu base central es abordar la conversación con serenidad y apertura mental. No permitas que la ira, la frustración o el miedo controlen tus palabras o acciones.
2 – Elige la ocasión y lugar adecuados
El contexto en el cual se desarrolla la conversación es crucial para el éxito. Asegúrate que ambos disponéis del tiempo suficiente y que no haya interrupciones. Busca también un espacio privado y tranquilo en el que ambas partes os sintáis cómodas y seguras para hablar.
Evita iniciar la conversación en momentos de tensión o cuando alguno de los dos esté cansado o estresado.
3 – Parte de una actitud positiva y amable
Comienza el diálogo con una actitud abierta y positiva. Aquí, procura demostrar interés en comprender la perspectiva de la otra persona y lo que tiene que decir. Utiliza frases como «Entiendo que te sientas…» o «Quiero escuchar tu punto de vista».
De hecho, evitar adoptar una postura defensiva o acusatoria es muy bueno en estos momentos. Mantén un tono de voz amable y respetuoso y evita caer en ataques o reproches: recuerda que el objetivo es llegar a un entendimiento mutuo, no ganar una discusión.
4 – La escucha activa es tu mejor aliado
Escucha atentamente las palabras de la otra persona sin interrumpir. Tu atención no solo debe estar enfocada en su discurso verbal, sino también en sus emociones y lenguaje corporal.
Para asegurarte de que has comprendido correctamente, puedes reformular lo que has escuchado y preguntar para aclarar cualquier duda.
5 – Expresa tus ideas con claridad y respeto
Una vez que hayas escuchado con atención, es tu turno de expresar tus sentimientos y pensamientos de manera clara, concisa y respetuosa. ¡Evita usar lenguaje acusatorio o sarcástico!
La forma en que usas el lenguaje es muy importante en las conversaciones difíciles. Por ejemplo, en lugar de decir «Tú siempre me interrumpes», puedes decir «Me siento frustrado cuando me interrumpes porque me cuesta expresar mis ideas».
6 – Busca soluciones en conjunto
El objetivo de una conversación compleja no es imponer tu punto de vista, sino llegar a un acuerdo y soluciones que beneficien a ambas partes. Por tanto, trabajad juntos para encontrar soluciones creativas que satisfagan las necesidades de cada uno.
7 – Ser flexible y estar dispuesto a negociar
Es vital mantener una actitud flexible y abierta a los diferentes puntos de vista. La realidad es que la otra persona puede que no cambie de opinión tan rápido como esperas.
Es posible que ambos necesitéis tiempo para procesar el intercambio de información y reflexionar sobre la situación. Prepárate para estar dispuesto a ceder en algunos puntos para llegar a un acuerdo.
8 – Cierra la conversación de forma positiva
Por último, cuando termine la conversación, agradece a la otra persona por su tiempo y disposición. Reiterad los compromisos que habéis adquirido y acordad cómo haréis seguimiento a la situación.
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